miércoles, 2 de abril de 2014

de camino al sueño


Pocas veces me siento en el sofá. Pero parezco tener un imán para ella, que salta a mi regazo, se acurruca cómoda, ronronea de felicidad y, cerrando los ojos, con su patita encima de mi, se queda completamente dormida.





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